domingo, junio 01, 2008

Ocean Colour Scene- The Day we caught the train

¡Feliz junio, que no nos pille el infortunio y que tengamos buenos desayunos!

Ocean Colour Scene- The Day we caught the train

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jueves, mayo 29, 2008

El retrato de Dorian Gray

de oca a oca y tiro porque me toca, en respuesta a Oscar Wilde

Envié mi alma a través de lo Invisible

Para saber algo del Más Allá.
Y con el tiempo mi alma regresó a mí
Y contestó: “Yo mismo soy el Cielo y el Infierno”.

Rubaiyat de Omar Khayyam, poeta, astrónomo, filósofo y matemático Persa del siglo XII


The picture of Dorian Gray (USA 1945)


Entró sin hacer el menor ruido, volviendo a cerrar la puerta con llave, como tenía por costumbre, y retiró la tela morada que cubría el cuadro. Un grito de dolor e indignación se le escapó de los labios. No se notaba cambio alguno, con la excepción de un brillo de astucia en la mirada y en la boca las arrugas sinuosas de la hipocresía. El lienzo seguía siendo tan odioso como siempre, más, si es que eso era posible; y el rocío escarlata que le manchaba la mano parecía más brillante, con más aspecto de sangre recién derramada. Dorian Gray empezó entonces a temblar. ¿Le había empujado únicamente la vanidad a llevar a cabo su única obra buena? ¿O había sido el deseo de una nueva sensación, como apuntara lord Henry, con su risa burlona? ¿O tal vez el deseo apasionado de representar un papel que nos empuja a hacer cosas mejores de lo que nos corresponde por naturaleza? ¿O, quizá, todo aquello al mismo tiempo? Pero, ¿por qué era más grande la mancha roja? Parecía haberse extendido como una horrible enfermedad sobre los dedos cubiertos de arrugas. Había sangre en los pies pintados, como si aquella cosa hubiera goteado..., sangre incluso en la mano que no había empuñado el cuchillo. ¿Una confesión? ¿Quería aquello decir que iba a confesar su crimen? ¿Que iba a entregarse para que lo ejecutaran? Se echó a reír. La idea le pareció monstruosa. Además, aunque confesara, ¿quién iba a creerlo? No había en ninguna parte resto alguno del pintor asesinado. Todas sus pertenencias habían sido destruidas. Él mismo había quemado maletín y abrigo. El mundo diría simplemente que estaba loco. Lo encerrarían en un manicomio si se empeñaba en repetir la misma historia... Sin embargo, era obligación suya confesar, soportar públicamente la vergüenza y expiar la culpa de manera igualmente pública. Había un Dios que exigía a los seres humanos confesar sus pecados en la tierra así como en el cielo. Nada de lo que hiciera le purificaría si no confesaba su pecado. ¿Su pecado? Se encogió de hombros.


La muerte de Basil Hallward le parecía muy poca cosa. Pensaba en Hetty Merton. Porque aquel espejo de su alma que estaba contemplando era un espejo injusto. ¿Vanidad? ¿Curiosidad? ¿Hipocresía? ¿No había habido más que eso en su renuncia? Había habido algo más. Al menos así lo creía él. Pero, ¿cómo saberlo...? No. No hubo nada más. Sólo renunció a la muchacha por vanidad. La hipocresía le había llevado a colocarse la máscara de la bondad. Había ensayado la abnegación por curiosidad. Ahora lo reconocía.
Pero aquel asesinato..., ¿iba a perseguirlo toda su vida? ¿Siempre tendría que soportar el peso de su pasado?

¿Tendría que confesar? Nunca. No había más que una prueba en contra suya. El cuadro mismo: ésa era la prueba. Lo destruiría. ¿Por qué lo había conservado tanto tiempo? Años atrás le proporcionaba el placer de contemplar cómo cambiaba y se hacía viejo. En los últimos tiempos ese placer había desaparecido. El cuadro le impedía dormir. Cuando salía de viaje, le horrorizaba la posibilidad de que lo contemplasen otros ojos. Teñía de melancolía sus pasiones. Su simple recuerdo echaba a perder muchos momentos de alegría. Había sido para él algo así como su conciencia. Sí. Había sido su conciencia. Lo destruiría.

Miró a su alrededor, y vio el cuchillo con el que apuñaló a Basil Hallward. Lo había limpiado muchas veces, hasta que desaparecieron todas las manchas. Brillaba, lanzaba destellos. De la misma manera que había matado al pintor, mataría su obra y todo lo que significaba. Mataría el pasado y, cuando estuviera muerto, él recobraría la libertad. Acabaría con aquella monstruosa vida del alma y, sin sus odiosas advertencias, recobraría la paz. Empuñó el arma y con ella apuñaló el retrato.

Se oyó un grito y el golpe de una caída. El grito puso de manifiesto un sufrimiento tan espantoso que los criados despertaron asustados y salieron en silencio de sus habitaciones. Dos caballeros que pasaban por la plaza se detuvieron y alzaron los ojos hacia la gran casa. Luego siguieron caminando hasta encontrar a un policía y regresar con él. Llamaron varias veces al timbre, pero sin recibir respuesta. Con la excepción de una luz en uno de los balcones del piso alto, todo estaba a oscuras. Al cabo de un rato, el policía se trasladó hasta un portal vecino para contemplar desde allí el edificio.

-¿Quién vive en esa casa? -le preguntó el caballero de más edad.

-El señor Dorian Gray-respondió el policía.

Las dos personas que le escuchaban intercambiaron una mirada de inteligencia y, mientras se alejaban, había en su rostro una mueca de desprecio. Uno de ellos era tío de sir Henry Ashton.

Dentro de la casa, en la zona donde vivía la servidumbre, los criados a medio vestir hablaban en voz baja. La anciana señora Leaf lloraba y se retorcía las manos. Francis estaba tan pálido como un muerto.

Transcurrido un cuarto de hora aproximadamente, el ayuda de cámara tomó consigo al cochero y a uno de los lacayos y subió en silencio las escaleras. Los golpes en la puerta no obtuvieron contestación. Y todo siguió en silencio cuando llamaron a su amo de viva voz. Finalmente, después de tratar en vano de forzar la puerta, salieron al tejado y descendieron hasta el balcón. Una vez allí entraron sin dificultad: los pestillos eran muy antiguos.

En el interior encontraron, colgado de la pared, un espléndido retrato de su señor tal como lo habían visto por última vez, en todo el esplendor de su juventud y singular belleza. En el suelo, vestido de etiqueta, y con un cuchillo clavado en el corazón, hallaron el cadáver de un hombre mayor, muy consumido, lleno de arrugas y con un rostro repugnante. Sólo lo reconocieron cuando examinaron las sortijas que llevaba en los dedos.

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Amanece que no es poco - Las ingles

salud!

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miércoles, mayo 28, 2008

Butch Cassidy and the Sundance Kid


Hoy, el Maletín de cinefagia de la Srta. Pepis recomienda:

DOS HOMBRES Y UN DESTINO

SINOPSIS Y TAL:
Un grupo de jóvenes pistoleros se dedica a asaltar los bancos del estado de Wyoming y el correo ferroviario de la Unión Pacific. El jefe de la banda es el carismático Butch Cassidy, y su principal e inseparable compañero es Sundance Kid, otra de las pistolas más rápidas del Oeste. Un día, tras un atraco, el grupo es perseguido por los comisarios de la Unión Pacific, provocando su disolución. Será entonces cuando Butch, Sundance y una guapa maestra de Denver llamada Etta Place formen un trío de románticos fugitivos que, robando por oficio y divirtiéndose con el riesgo, tienen siempre a la ley pisándoles los talones, lo que provoca que salgan de Estados Unidos viajando hasta Bolivia. (FILMAFFINITY)


TITULO ORIGINAL Butch Cassidy and the Sundance Kid
AÑO 1969
DURACIÓN 112 min.
PAÍS Estados UnidosEstados Unidos
DIRECTOR George Roy Hill
GUIÓN William Goldman
MÚSICA Burt Bacharach
FOTOGRAFÍA Conrad Hall
REPARTO Robert Redford, Paul Newman, Katharine Ross, Strother Martin, Jeff Corey, Henry Jones, Cloris Leachman, Ted Cassidy, Kenneth Mars
PRODUCTORA 20th Century Fox

1969: 4 Oscar - mejor guión original, fotografía, canción, banda sonora original / Western




La mítica escena de la bici
Raindrops keep falling on my head, de Burt Bacharach, canta B.J. Thomas



Gotas de lluvia siguen cayendo en mi cabeza.
E igual que el tipo cuyos pies son demasiado grandes para su cama,
en nada parecen encajar
estas...
gotas de lluvia caen en mi cabeza, siguen cayendo...

Así que me puse a hablar con el sol
y le dije que no me gustaba la forma en que hacia las cosas
Durmiéndose en el trabajo.
Estas...
gotas de lluvia caen en mi cabeza, siguen cayendo...

Pero hay una cosa
que sé,
lo triste que mandaron a por mí
no me vencerá.
No pasará mucho hasta que la felicidad se levante para saludarme.

Gotas de lluvia siguen cayendo en mi cabeza,
pero eso no significa que mis ojos se vayan a enrojecer pronto,
llorar no es para mí
Porque...
nunca voy a detener la lluvia quejándome,
porque soy libre
Nada me preocupa.

No pasará mucho hasta que la felicidad se levante para saludarme.

Gotas de lluvia siguen cayendo en mi cabeza,
pero eso no significa que mis ojos se vayan a enrojecer pronto,
llorar no es para mí
porque...
nunca voy a detener la lluvia quejándome.
Porque soy libre
Nada me preocupa...


de izquierda a derecha, sentados: Sundance Kid (Harry Alonzo Longabaugh, Mont Clare, Pennsylvania, EE. UU. 1867 - † Tupiza, Bolivia, 1908), Ben Kilpatrick y Butch Cassidy (Robert LeRoy Parker, Beaver, Utah, EEUU, 13 de abril de 1866 - † Tupiza, Bolivia, 1908)
de pie, izquierda: Will Carver, derecha: Harvey Logan



No voy a contar el final, pero la cosa acaba como el Rosario de la Aurora


Y como la ameba que sustituye a la neurona de baja está inquieta, Caracol Indagador rebusca y encuentra:
Se cuenta que, en Espera, pueblo gaditano, hubo un rosario de la aurora en el que los cofrades tuvieron un violento encuentro con unos muchachos que, a esas horas, terminaban la parranda. Alentados por su estado inconveniente, los irreverentes mozos lanzaron insultos a los fieles, acabando aquello en enconada riña.

En otra webe dice que acabaron a farolazos.
Y yo me lo creo, porque luego leo por ahí que las calles de los antiguos pueblos españoles solían iluminarse por la madrugada con los faroles de las procesiones que entonaban cantos religiosos, para luego terminar rezando el rosario con gran devoción.

Es por eso que al "acabó como el rosario de la aurora" suele añadirse un “...a farolazos”.

Ale, a cascarla.

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martes, mayo 27, 2008

The Doors - People are Strange

Está claro que me pueden.......
Pon un Jim en tu vida.

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Oscar Wilde

Oscar Fingal O'Flahertie Wills Wilde (Dublín, 16 de octubre de 1854 – París, 30 de noviembre de 1900) fue un escritor, poeta y dramaturgo irlandés.
Wilde está considerado como uno de los dramaturgos más destacados del Londres victoriano tardío; además, fue una celebridad de la época debido a su puntilloso y gran ingenio.
Su reputación se vio arruinada tal día como hoy en el año 1895 tras ser condenado a dos años de trabajos forzados en un famoso juicio en el que fue acusado de indecencia grave por una comisión inquisitoria de actos homosexuales.

Frases del tio Oscar:

-A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.

-No voy a dejar de hablarle sólo porque no me esté escuchando. Me gusta escucharme a mí mismo. Es uno de mis mayores placeres. A menudo mantengo largas conversaciones conmigo mismo, y soy tan inteligente que a veces no entiendo ni una palabra de lo que digo.

-Uno debería estar siempre enamorado. Por eso jamás deberíamos casarnos.

Conmulgo mucho muchísimo con el pensamiento de este hombre, malogrado por la ideas homófobas de la época, en fin siempre nos quedará su obra.
Recomendables 100 por 100: El retrato de Dorian Gray, El fantasma de Canterville, entre otras.

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MIX

Bonito tema para una bonita noche.

LA VIDA MULTICOLOR


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Twiggy Twiggy - Pizzicato V

De costa a costa y tiro porque me toca.
Creo que estos primos lejanos no habían venido nunca antes a tomar el té.

PIZZICATO FIVE - TWIGGY TWIGGY

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lunes, mayo 26, 2008

The Doors - Touch Me

Parece que hoy nos hemos trasladado a la costa oeste, así que no podían faltar Jim y sus secuaces, a este si que me lo llevaba yo a darle una buena vuelta en las barquitas del retiro, lástima que ya no esté por aquí.
Precioso tema bien orquestado, si señor.

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The mamas and the papas - California dreamin

Tus primos no están nada mal, aqui te presento a los mios que también tienen su aquel, enjoy it. Tune, tune.

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My Back Door - Creedence

Aquí mis primos los de California.
De mayor quiero ser como ellos. Barba incluida.

Looking Out My Back Door - Creedence Clearwater Revival

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